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Sabrosas alternativas de la pasta

Para muchos corredores, los carbohidratos son sinónimo de una cosa: pasta.
Cargar combustible la noche antes de una carrera importante o de una larga distancia sin la ayuda del spaghetti, es prácticamente impensable. Pero al igual que de pronto olvidarse de los tiempos y las marcas pueden quitarte la presión acerca de tu desempeño, escoger diferentes granos para alcanzar tu dosis de carbohidratos puede traer otros beneficios a tu salud, mientras obtienes la energía que necesitas.
“Cada grano tiene diferentes proporciones de vitaminas y minerales”, explica Tara Gidus, una nutrióloga deportiva en Orlando. “Consumir una gran variedad de ellos te asegura tener una mezcla de nutrientes así como una gran variedad de sabores”.
Cambiar el penne, por ejemplo, por quínoa puede ayudarte a incorporar más granos enteros en tu dieta. La mitad de las porciones de carbohidratos que consume un corredor deben provenir de fuentes integrales, lo cual además ayuda a reducir el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
Muchas personas se alejan de otro tipo de granos pues sus nombres exóticos traen a la mente imágenes de platillos poco apetecibles. Por otro lado, gran parte de los granos cuando son preparados correctamente, obtienen la misma textura que la pasta al dente. “Son deliciosas y fáciles de preparar”, comenta Patricia Yeo, chef ejecutiva en Sapa, un restaurante franco asiático en la ciudad de Nueva York. Yeo, quien corre cada mañana 8 K antes de preparar los almuerzos diarios, le gusta experimentar con los granos ya que “puedes dar rienda suelta a tu creatividad y mezclarlos con verduras para preparar una ensalada o con tu carne favorita para hacer un plato más abundante”. Y agrega, “si puedes cocinar arroz, puedes preparar cualquier grano”.
¿Por qué leer las etiquetas nutrimentales?
La información que contienen las etiquetas de los alimentos procesados y empaquetados para su comercialización es sumamente útil para comparar productos y elegir el más adecuado a nuestras necesidades de nutrición.
- Tamaño de la porción: se acostumbra indicar el tamaño de la porción tanto en medidas caseras como en peso o volumen netos (gramos, mililitros, etc.) y expresa la cantidad de alimento contenido en el envase. Es decir, si el tamaño de la porción es de 100 g, la tabla indica el contenido nutrimental de 100 g de producto. Algunos paquetes traen dos o más porciones, por lo que, para obtener la cantidad total, hay que multiplicar la cantidad de nutrimentos reportada por el número de porciones del producto, o bien, por el número de porciones que piense consumir.
- Valores diarios: no siempre aparecen en las etiquetas; son las cantidades en gramos estimadas para los principales nutrientes enlistados en la etiqueta (grasa total, grasa saturada, colesterol, sodio, carbohidratos totales y fibra dietética), correspondientes generalmente a dietas de entre 2 000 y 2 500 calorías. Estos valores no son definitivos, ya que el requerimiento de un determinado nutriente tiende a variar de una persona a otra.
Triglicéridos altos
Las dislipidemias son un conjunto de enfermedades que se caracterizan por presentar niveles elevados de triglicéridos y colesterol y bajos niveles de

lipoproteínas de alta densidad (colesterol bueno). Las dislipidemias son el origen de la aterosclerosis (es decir, de la acumulación de grasa dentro de las arterias, con la consecuente obstrucción del flujo de la sangre), la cual es responsable de la progresión y complicación de padecimientos como diabetes mellitus, hipertensión arterial y trastorno vascular-cerebral, enfermedades que ocupan los primeros lugares de morbi-mortalidad en México y en el mundo.
Si una persona padece dislipidemia debe acudir con su médico, quien debe hacerle una historia clínica completa con el objetivo de rastrear antecedentes familiares de muertes cardiovasculares prematuras, pancreatitis, hipertensión arterial, diabetes mellitus y obesidad, además de antecedentes personales de tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo (escasa actividad física), dieta mal equilibrada, intolerancia a la glucosa y consumo de medicamentos capaces de alterar el perfil de los lípidos.