Consejos de alimentación para evitar gases


untitled1-2Dentro de las funciones normales o fisiológicas del cuerpo está la producción, transformación y expulsión de gases, así que evitarlos completamente no es posible ni recomendable intentarlo. Ahora bien, su exceso ya sea en la producción o en la expulsión por la vía digestiva (en forma de eructo cuando se expulsa por la boca o como flato o ventosidad por la vía recto-anal) puede incomodar no sólo a quien los expulsa, sino también a quienes lo perciben, incluso por el olor.

Siempre hay gases en el aparato digestivo, una parte se ingiere junto con los alimentos, cuando masticamos, al tragar saliva o voluntariamente. Este fenómeno se llama aerofagia y genera el eructo (una mezcla de oxígeno y nitrógeno) cuando la distensión del estómago relaja de manera transitoria el músculo esofágico. Otra parte se produce durante el proceso de digestión, principalmente por la fermentación bacteriana en el intestino grueso o el colon. Si el eructo se vuelve frecuente, molesto o no tiene relación con la ingesta alimentaria ni con la forma de vida, probablemente sea un signo de enfermedad.

La deglución de cantidades excesivas de aire produce un mayor volumen abdominal, eructos, flatulencia y dolor abdominal. La aerofagia y los eructos se pueden reducir con sólo introducir algunos cambios simples de conducta que incluyen masticar adecuadamente e ingerir los alimentos con lentitud, mantener una buena higiene bucal y realizar algún ejercicio aeróbico como caminar.

Es bueno que sepa que los gases del tubo digestivo pueden tener tres orígenes: a) como aire deglutido o tragado

b) por la actividad bacteriana-fermentación

c) por difusión desde la sangre hacia el tubo digestivo; siendo a y b los más comunes.

Para evitar un exceso de gasesuntitled1-11

En cuanto a lo que hay que evitar, podemos empezar por las bebidas gaseosas, carbonatadas o con levadura como la cerveza, fumar, usar popotes, hablar con la boca llena, acostarse después de comer, las situaciones generadoras de estrés, tomar líquidos a sorbos, mascar chicle, chupar caramelos, dentaduras postizas, etcétera. Todo esto obliga a tragar un exceso de aire que aumenta la distensión, el volumen o la “hinchazón” causando con esto malestar abdominal.

Al eructar se elimina parte de los gases acumulados en el estómago, mientras el resto pasa al intestino delgado donde se absorben parcialmente y en ocasiones producen unos ruidos llamados “borborigmos”. En ocasiones quedan burbujas, que se van desplazando con los movimientos intestinales y eventualmente llegan a la vía rectal para su expulsión.

Por lo general, los gases del intestino grueso derivan de la acción bacteriana y se encuentran formados principalmente por dióxido de carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno y metano.

El mal olor ocasionado por flato se debe a que algunas bacterias del intestino grueso producen gases inodoros de hidrógeno y metano y otros contienen azufre, como el anhídrido sulfúrico (que huele a huevo podrido). Si éstos se mezclan con el oxígeno del aire deglutido se forma, en ocasiones, una mezcla realmente explosiva.

En otros casos, el exceso de gas se debe a la irritación de los intestinos delgado y grueso, producto de diferentes patologías como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad diverticular, la diabetes mellitus, dispepsia no ulcerosa, enfermedades de mala absorción, deficiencia enzimática con o sin proliferación bacteriana, etcétera, lo que promueve la expulsión rápida de los gases antes de poder absorberlos. Esto puede alterar el proceso normal de digestión que de persistir u ocasionar molestias crónicas, debe ser investigado por el médico.

En promedio, cada día entran al intestino grueso y se forman en él de 7 a 10 litros de gas, y sólo se expulsan de entre 600 mil a un litro en el mismo lapso, en lo que se considera un equilibrio adecuado entre la producción y la eliminación. La frecuencia y el volumen de excreción del gas intestinal, flato o ventosidad son muy variables, el número normal de paso de gases a través del recto-ano es de 6 a 20 veces por día. Las sustancias odoríferas apestosas corresponden al indol, escatol, mercaptanos e hidrógeno sulfurado. El resto se absorbe a través de la mucosa intestinal y, por lo general, la persona expulsa gran cantidad de gases, no por la actividad bacteriana excesiva, sino por una mayor motilidad intestinal.

Durante el proceso de digestión, las enzimas intestinales propias y las que se encuentran en las bacterias de la flora intestinal producen gases.

Parte de los alimentos no se digiere como es el caso de las fibras, algunos hidratos de carbono y los almidones que pasan al intestino grueso, donde ciertas bacterias los pueden descomponer y producir aún más gases. El tipo de alimentación y las diferentes floras intestinales hacen que determinados individuos produzcan más gases que otros, y que ciertos alimentos que producen flatulencia en algunas personas no lo hagan en otras.

Hay alimentos que producen muchos gases; las proteínas y las grasas, por ejemplo, producen pocos; en cambio los hidratos de carbono y los azúcares dan origen a muchos. Con excepción del arroz, la mayoría de los cereales contiene grandes cantidades de hidratos de carbono y provocan muchos gases. La lactosa, o sea el azúcar de la leche, requiere de una enzima llamada lactasa para su digestión. Algunos niños tienen poca lactasa en su aparato digestivo y la lactosa sin digerir puede fermentar en el intestino grueso y producir gases, al igual que otros azúcares como la fructosa, la rafinosa o el sorbitol.

Las fibras, que forman parte de muchos alimentos, pasan  intactas por el intestino delgado. Las fibras in-solubles tampoco son atacadas en el intestino grueso y facilitan el tránsito y la consistencia de las heces o el excremento. Por el contrario, las solubles se digieren en el intestino grueso y producen gases.

Determinados alimentos favorecen la producción de gas, no comerlos provocará menor producción de los mismos. Cuando se tiene problemas con los gases, es recomendable dejar de comer los alimentos de esta lista varias semanas o hasta notar una mejoría, quizá más adelante pueda comerlos en cantidades pequeñas. Cuando esté listo para probarlos, añada un alimento por vez para ver qué efecto le produce. Espere unos días antes de probar otro alimento.

Los siguientes productos producen gasuntitled1-8

Los lácteos: nata, crema, helado, leche; carnes grasosas, comidas fritas. Vegetales: brócoli, col de brúcelas, coliflor, maíz, pepino, pimiento verde, habas, cebollas, rábanos, nabos; legumbres: frijoles, lentejas, soya; frutas: ciruela pasa, uva pasa; granos como cereales o pan con salvado y productos con trigo entero; endulzantes artificiales como manitol y sorbitol y sustancias como el vinagre, la cerveza, el vino tinto, el café, etcétera.

Un último consejo para hacerse la vida más fácil: hablando de gases, siempre será bueno evitar los lugares de tamaño reducido, poca ventilación y mucha gente.


2 respuestas a “Consejos de alimentación para evitar gases”

  1. maribel | 4/05/10

    Hola tengo un problema con los gases debido a que me quitaron el colon por la colitis ulcerosa y lo paso muy mal con los gases, que puedo tomar o hacer para que mi cuerpo asimile mejor los gases, Gracias

  2. raymar | 1/03/11

    hola ya tengo varios meses con mucos gases pero en forma de eructo mas que por el recto. aveces siento que no puedo respirar me tranco y despues de cada comida votoi por horas y horas gases tengo miedo de tener una enfermedad terrible ya he ido a dos gastroenterologos me mandan tratamiento y nada por favor de pueden orientar o recomendar un medico bueno aqui en venezuela.

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